“El país puede írsele entre los dedos” a EPN: The Economist y The New Yorker

3 años
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La crisis en México, provocada por el asesinato de tres estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa y la desaparición de otros 43 alumnos de esa escuela, han provocado dudas sobre la “credibilidad ganada” por el Presidente Enrique Peña Nieto y la percepción de que “el país puede írsele entre los dedos”, coinciden The Economist y The New Yorker.

Las prestigiadas revistas destacan que a pesar de que en sus casi dos años de gobierno el Presidente de México ha vendido al mundo la modernización económica del país, ahora la escalada de violencia y, en particular, los crímenes contra los jóvenes estudiantes de Ayotzinapa, le han ganado críticas por “ineficiencia”, lo que “le ha robado un poco del respeto que había ganado” con sus reformas económicas.

En un reporte titulado “Por fin, el Gobernador se va”, en donde hace referencia a la renuncia presentada por Ángel Heladio Aguirre Rivero el jueves pasado, la revista británica The Economist plantea que el Presidente Peña Nieto tiene ahora la oportunidad de mostrar un mayor liderazgo “en una crisis que ha dejado al descubierto la ilegalidad en diversas partes del país que había pasado dos años tratando de disimular”.

Las protestas de miles de mexicanos contra Aguirre Rivero y el Alcalde prófugo de Iguala, Guerrero, y su esposa, ambos ligados a un cártel mafioso, además de la aparición de “tumbas masivas” y la inacción del gobierno federal para resolver el problema “han reforzado la impresión de que varias partes del país están girando fuera de control”.

Esto ha hecho, destaca la revista, que sobre “el gobierno del Sr. Peña se tenga una visión de ineficaz, robándole algo del respeto que se había ganado a partir de dos años de reformas económicas”.

La revista destaca la manifestación del pasado 22 de octubre, donde miles de estudiantes de México y el mundo se organizaron para exigir al gobierno mexicano dar respuestas sobre los 43 desaparecidos. Al respecto plantea: “El sentido de una nación en peligro es palpable –no se limita a los jóvenes, estudiantes y militantes. El resurgimiento de la violencia del narcotráfico, que plagó México durante 2006-2012, pero que fue relativamente tranquila durante dos años, ha vuelto horrorizando a los mexicanos”.

“La crisis es un gran desafío para el señor Peña. Él se ha mostrado hábil para vender con gran visión estratégica la modernización económica de una nación que había perdido el rumbo. Pero a menos que empiece realmente a intentar ejercer control sobre el crimen, el Estado de derecho y la gobernabilidad, gran parte de esa credibilidad ganada podría deslizarse a través de sus dedos”, expone The Economist.

HORROR Y PROTESTA EN MÉXICO

Sobre el tema, la revista The New Yorker publica un amplio artículo de Francisco Goldman titulado “Crisis en México: La Desaparición de la Cuarenta y Tres”, donde se destaca que el secuestro de los estudiantes de Ayotzinapa “ha despertado el horror, indignación y protesta en todo México y en todo el mundo” y el “teatro de cartón del gobierno ha caído, exponiendo verdades terribles de México”.

Los mexicanos, dice, saben por experiencia que los motivos detrás de los actos de violencia del narco-estado son a menudo desconcertantes y sin sentido. “Lo que importa es que tales actos ocurren porque los grupos responsables –tanto los narcos y la policía y los políticos que están aliados con ellos y los protegen– saben que pueden salirse con la suya”.

Además, expone, el gran número de tumbas descubiertas recientemente parece confirmar lo que muchos periodistas, defensores de los derechos humanos, y otros han afirmado durante mucho tiempo: que desde 2006 –cuando, a instancias de EU, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional (PAN), militarizó la lucha contra los cárteles de la droga de México, en una política continuada por el actual Presidente, Enrique Peña Nieto– 70 mil mexicanos han muerto y otros 27 mil están desaparecidos, convirtiendo a todo el país en una presa del narco.

Goldman destaca que la corrupción política y “la rampante violencia del crimen organizado” puede incluso coptar cualquier ideología o partido o movimiento.

El hashtag más popular en estos días en México, “TodosSomosAyotzinapa”, es muestra de solidaridad con los estudiantes y rechazo al gobierno, pero ese movimiento debe ser sostenido, dice.

Tal vez cuando el Congreso mexicano se limpie por fin como legislaturas en Colombia e Italia, donde la presión cívica sostenida condujo a despidos y a los procesos penales de los legisladores corruptos, México pueda recomenzar y renovar “sus argumentos ideológicos apasionados y necesarios con la posibilidad de traducir esas discusiones en las políticas y reformas administrados con honestidad”.

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