Manlio Fabio Beltrones: un narcofuncionario que The Economist quiere en Gobernación

3 años
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A pesar de los señalamientos documentados de sus nexos con el narcotráfico y de ser acusado por exigir moches a los alcaldes gobernados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) para entregarles recursos federales y acusado de apoyar al ex gobernador de Puebla, Mario Marín, sobre el caso de la violación de los derechos humanos y secuestro del periodista Lydia Cacho, Manlio Fabio Beltrones, el líder de los diputados del PRI en la Cámara de Diputados y ex gobernador de Sonora, es mencionado por una revista internacional para ocupar la Secretaría de Gobernación.

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Craig Pyes, el co-autor del reportajeDrug Ties Taint 2 Mexican Governors” (Vínculos con el Narco, mancha a dos gobernadores mexicanos), ganador en dos ocasiones del Premio Pullitzer, reafirma que los señalamientos que hizo en dicho reportaje en contra de Manlio Fabio Beltrones sobre sus vínculos con el narcotráfico –la elección de The Economist para hacer frente a la crisis social mexicana– se encuentran respaldados en más de 20 alegaciones de la Drug Enforcement Administration (Administración para el Control de Drogas, por sus siglas en inglés: DEA).

Según el semanario británico:

Mr Peña governs through a small group of bright young technocrats, with old-time PRI stalwarts in security jobs. Though it is not in the president’s nature to go outside his coterie, his government would be boosted by a more substantial figure as interior minister, with the freedom to act. The obvious candidate is Manlio Fabio Beltrones, a leader of the PRI in Congress.”[1]

Es decir:

Enrique Peña gobierna a través de un reducido grupo de jóvenes tecnócratas, con los viejos incondicionales del PRI en puestos de seguridad. A pesar de que no está en su naturaleza salir de su grupo de colaboradores leales, el gobierno cobraría mayor fuerza con una figura sustancial más importante como su ministro de interior, con libertad para actuar. El candidato obvio es Manlio Fabio Beltrones, el líder del PRI en el Congreso.”

En contraposición, el reportaje de Pyes y de Sam Dillon, ganador del Premio Pullitzer decía lo siguiente respecto al “ministro de interior” necesario para el gobierno priista:

“El gobernador del estado mexicano que limita con Arizona (Sonora) está colaborando con uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo, creando un paraíso para los contrabandistas que transportan grandes cantidades de narcóticos en los Estados Unidos, de acuerdo con oficiales estadounidenses y la inteligencia.

Autoridades oficiales dicen que llegaron a esta conclusión basados en amplias evidencias, incluyendo informantes “altamente confiables” que reportan que el gobernador Manlio Fabio Beltrones Rivera asistió a reuniones donde capos de la droga pagaron a políticos de alto nivel por protección de sus operaciones.

De acuerdo a los informantes, Raúl Salinas de Gortari, el hermano del expresidente de México, recibió maletines llenos de dinero en efectivo y era responsable de distribuir el dinero entre los asistentes.”[2]

Estas acusaciones no fueron suficientes para que la revista The Economist, recomendara a Enrique Peña Nieto,  sustituir al Secretario de Gobernación –Miguel Ángel Osorio Chong– por nada más y nada menos que Manlio Fabio Beltrones Rivera, el único posible opositor por la candidatura del PRI en las elecciones presidenciales de 2012, mismas que Peña ganó al interior del partido y que lo llevo a ocupar la silla presidencial gracias a su complicidad con los poderes de facticos (televisoras y empresarios).

Esta recomendación es preocupante, no solamente por los antecedentes del candidato que The Economist propone para ocupar el Palacio de Cobián, sino por los señalamientos de su cercanía con el narcotráfico y que a pesar de ello, sigue manteniendo un control excepcional dentro de su partido.

Imaginemos un escenario: después de 2 años de gobierno de Enrique Peña, una tras otras, han sido impuestas a través de una enorme maquinaria mediática y política, las reformas estructurales que no habían podido concretarse durante 20 años, las cuales comenzaron desde el sexenio de Miguel de la Madrid y continuaron hasta el sexenio de Ernesto Zedillo, pasando por el desastre periodo político de Carlos Salinas de Gortari, quien además de desaparecer  empresas clave del Estado mexicano, logró imponer una agenda neoliberal de desregularización monetaria que llevaron a la crisis al país, asumiendo los costos del mercado financiero. En estos 2 años del heredero de una tradición marcada por la corrupción, las reformas y decisiones no tienen ni el consenso ni la legitimidad necesaria para ser implementados.

En el contexto del fracaso de la estrategia de seguridad nacional aplicada por Felipe Calderón sobre la supuesta confrontación con el crimen organizado, Enrique Peña no ha podido contener el derrumbe de las instituciones del Estado, logrando que estados como Michoacán, Guerrero y Tamaulipas estén en un franco deterioro donde el gobierno en todos sus niveles ha sido sustituido por la delincuencia organizada en complicidad y aprobación del poder legalmente instituido.

La reciente desaprobación de los medios internacionales de la figura de Enrique Peña Nieto por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, parece ser la antesala de una recomposición al interior del mismo gobierno, sumado a los señalamientos de la oposición sobre una posible enfermedad de Peña, pueden despertar las sospechas de que su figura se encuentra caduca para los propósitos del verdadero poder detrás del poder.

No es de extrañar que  ahora que el PRI llegó a Los Pinos después de 12 años de relevo por el Partido Acción Nacional (PAN) –el cuál ilusamente quiso conquistar y controlar la empresa negra del Estado mexicano– vuelvan las luchas intestinas por mantener el poder sobre el redituable mercado de los narcóticos y de la violencia al amparo de la ley.

[1] The Economist: “A test of Peña Nieto’s mettle”. Publicado el 8 de noviembre: consulta en línea en: http://www.economist.com/news/americas/21631108-president-pays-price-downplaying-mexicos-security-problems-test-pe-nietos

[2] Sam Dillon y Craig Pyes “Drug Ties Taint 2 Mexican Governors”. Publicado el 23 de febrero de 1997. Consultado en línea en: http://www.nytimes.com/1997/02/23/world/drug-ties-taint-2-mexican-governors.html

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